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CENTRO FINANCIERO REGIONAL: La óptica de un financista

El 17 de julio del 2013 la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, (APEDE),llevó a cabo el Foro “Centro Financiero de Panamá: Amenazas y Desafíos”. En este selogró reunir a un selecto grupo de reconocidos intelectuales en el ámbito financiero del país y fue moderado por el reconocido reportero internacional Alberto Padilla. Al suscrito le fue asignada la misión de la relatoría del evento, para dejar plasmadas en blanco y negro las principales ideas planteadas.

Durante poco más de cuatro horas, en medio de enriquecidas discusiones, opiniones y recomendaciones, los miembros de estos paneles se enfocaron en desarrollar las perspectivas del centro financiero ante la metamorfosis por la cual pasa principalmente nuestro centro bancario y las arduas tareas, aún pendientes, para poder posicionarnos como un verdadero Centro Financiero Regional.

El otro importante componente dentro de las cualidades de un verdadero Centro Financiero, es una plaza con un mercado de capitales desarrollado, líquido y democratizado. Y es bien reconocido que en nuestro país estamos aún lejos de cumplir con la meta dictada por estas tres generales características.

El público presente participó, de manera muy activa, y obtuvo una fresca perspectiva de las oportunidades y riesgos que enfrenta el componente que aceita nuestro engranaje económico, y de lo que nos corresponde hacer para evolucionar hacia el objetivo definido.

Nuestro país, ante un vertiginoso crecimiento económico en los últimos cinco años, afronta dramáticos retos financieros y regulatorios, conllevados por el drástico giro del sector financiero a nivel global. Esto como consecuencia de un nuevo capítulo en el eterno libro de la evolución financiera, cada vez más compleja, sofisticada e interconectada.

Apenas hemos pasado por las primeras páginas de este nuevo capítulo, el cual inició con los acontecimientos financieros de hace cinco años y el impacto económico global de la crisis crediticia del 2008. La letra menuda de las siguientes páginas de esta crisis apenas comienza a teclearse. Ahora los párrafos empiezan a narrar el inicio del fin del más agresivo estímulo monetario a nivel global, impulsado, primero, por el Banco de la Reserva de los Estados Unidos. Y así se siembran las semillas de la próxima etapa del gran experimento monetario del siglo XXI.

¿Qué sigue ahora y cuál será el impacto ante la introducción de herramientas monetarias fuera de la teoría académica y puestas a prueba inmediatamente en la economía real? Nadie sabe. Esto ya representa tanto una amenaza como un desafío en la medida que economías emergentes, Panamá incluida, afrontan un cambio en aquella política monetaria radical que propulsó el fuerte crecimiento de la región con la fuerte entrada de capitales globales rastreando a diestra y siniestra los mejores retornos ajustados al riesgo.

Los que han seguido mi carrera entenderán que al haber sido designado como relator de este importante evento, mis niveles de dopamina fueron altos y no pude evitar la necesidad de elevar la transcripción de lo discutido en los paneles a un comprensivo análisis del sector y la elaboración a profundidad de las recomendaciones desprendidas de la participación de los panelistas, tomando, asimismo, la libertad de agregar mis propias sugerencias. La tesis que antecede la relatoría es mi visión de aquellos riesgos, a los cuales puede conllevar el dramático giro que ha tomado nuestro centro bancario internacional hacia uno regional.

La diferencia entre uno y el otro es que un centro bancario o financiero, internacional, se destaca por la fuerte presencia a través de filiales (en términos del total de sus activos) de instituciones de primera línea, cuyas casas matrices se encuentran en los principales centros financieros del mundo (por ejemplo, Nueva York, Londres, Luxemburgo, Alemania, Hong Kong, Tokio, etc.).

Dada la magnitud de su tamaño, éstas ejercen una importante influencia sobre el intercambio y costo del flujo de capitales a nivel global.

ciudaddepanamaPor otro lado, un centro bancario regional se destaca por una marcada presencia de filiales de instituciones (nuevamente en términos de activos), cuyas casas matrices se encuentran en países vecinos y cuyas actividades están enfocadas exclusivamente a nivel regional, no global. Los bancos regionales no dictan la pauta sino que deben basar sus estrategias operativas de acuerdo al costo del dinero y los flujos de capitales influidos por aquellas instituciones financieras internacionales de primera línea.

La iniciativa del desarrollo del nuevo centro bancario de Panamá consecuente a Ley Bancaria de 1970, fue moldeada en su momento, de tal manera que impulsó una fuerte de filiales de bancos internacionales de primera línea las cuales permitió la fluida intermediación de capitales interbancarios en dólares, entre la plaza local y las de primer mundo. Dicha integración es conocida como “integración financiera”. Esta es única y peculiar para nuestro centro en relación a otras plazas vecinas que operan en sus propias divisas. La integración financiera permitió, prácticamente, equiparar las tasas locales a un mínimo costo sobre el de las principales tasas de referencia reconocidas a nivel global.

Mi análisis se ha efectuado bajo la óptica de un financista especializado en la interpretación de los mercados de capitales y de la lectura de sus señales. Soy fiel creyente de la eficiencia de los mercados y acepto su ineficiencia como parte natural de los ajustes que en la academia una teoría ha de pasar para ir siendo perfeccionada. Sus reacciones inmediatas al día a día de la dinámica global, permiten percibir de manera más expedita la percepción del rumbo económico que los propios informes macroeconómicos que son dados a conocer con días o meses de retraso o los discursos de políticos que, ante choques en el sistema económico, pretenden tapar el sol con el dedo.

Creo en el aprendizaje continuo a través de una mente abierta. Es por esto que en el desarrollo de este escrito tuve la fortuna de contar con el apoyo del Dr. Nicolás Ardito Barletta, quien me aclaró conceptos de nuestro sistema desde la óptica de un economista. Al repasar con él, el sui géneris del entorno de la plaza, logré complementar mi análisis y entender mucho mejor el peculiar esquema monetario con el que cuenta nuestro país, resultado de la visión de los forjadores del Decreto de Gabinete 238 de 1970.

Esta Ley abrió el compás de un mecanismo único para un país sin prestamista de último recurso y perfeccionó otro muy bien pensado de libre fluidez de capitales que permitiera contrarrestar abruptos movimientos de estos a través del sistema bancario local, en marcado contraste a las vulnerabilidades de súbitas salidas de capitales que afrontan otras economías con altos déficits en sus cuentas corrientes.

Finalmente, agradezco también a Darío Espinosa, actual viceministro del MEF, Arturo Carvajal, Rafael Montaner Hill, Eva Montilla y Marianela Palacios, quienes me ayudaron con aportes y criticas en la elaboración del documento.

José N. Abbo
Septiembre 10, 2013.